APRENDE A ‘GIRAR’ Y ALIMENTAR TU ALMA EN LAS COSAS CREADAS / DIVINA VOLUNTAD / LUISA PICCARRETA

Así como el sol forma la vida de toda la naturaleza, el Divino Querer forma la vida de las almas.

13-8

Julio 14, 1921

(1) Mi voluntad nadaba en el Querer Eterno, y una luz incomprensible me hacía comprender y me decía:

(2) “Hija mía, para quien vive en mi Voluntad sucede como a la tierra que está expuesta al sol; el sol, rey de todo lo creado está por encima de todo lo de la tierra, y toda la naturaleza parece que mendiga del sol lo que forma su vida, su belleza,  y su fecundidad: La flor mendiga del sol su belleza, su colorido, y sus perfume, y conforme va brotando y abriéndose, así abre la boca para recibir del sol el calor y la luz para colorearse, perfumarse y formar su vida; las plantas mendigan del sol la madurez, la dulzura, el sabor; todas las cosas mendigan del sol su vida.

(3) Mi Querer es más que sol, y conforme el alma entra en sus ardientes rayos, así recibe la vida, y al ir repitiendo sus actos en mi Querer, así recibe, ahora mi belleza, ahora mi dulzura y fecundidad, ahora mi bondad y santidad, así que cada vez que entra en los rayos de mi Querer, tantas cualidades divinas de más recibe. ¡Oh! cuántas variadas bellezas adquiere, cuánta vivacidad de colores, cuántos perfumes, si esto pudiera ser visto por las demás criaturas, formaría su paraíso en la tierra, tal es la belleza de estas almas, ellas son mis reflectores, mis verdaderas imágenes”.


Audio de la lectura 13 - 8


23-14

Noviembre 10, 1927




El alma sola con Jesúsy Jesús solo con ella 
y cómo se la goza Él solo. 
Orden y armonía de la Creación. 
Cada cosa creada debía recibirla acción de Adán. 
Dios, primer modelo de la Creación, Adán el segundo, el tercero quien debe hacer regresar el reino del Fiat Divino.

(1) Me sentía toda abandonada en el eterno Fiat y toda sola y sólo para Jesús, como si ningún otro existiese entre mí. Entonces pensaba para mí: “Estoy sola, dentro de mí no siento correr otra cosa que el gran mar de la Voluntad Divina, todo el resto no existe para mí, Jesús mismo se va y se esconde en la luz interminable de Ella, y si se hace ver, los rayos del Sol del Querer Divino le llueven encima, y mi vista siendo demasiado débil queda eclipsada y lo pierdo, esperando que mi Jesús, mi vida, se desembarace de aquella luz, o bien la vuelva menos brillante para poder encontrarlo de nuevo, y me lamento de la luz que me eclipsa la vista y me esconde a Aquél que es vida de mi pobre alma; ¡oh! si esta luz del bendito Fiat fuese menos deslumbrante yo me gozaría a mi dulce Jesús, porque muchas veces siento su toque divino, su aliento refrescante, otras veces siento sus labios que me dan su beso, y con todo y eso no lo veo, todo es por causa de la bendita luz que forma el eclipse. ¡Oh! Santa Voluntad de Dios, cómo eres fuerte y potente, que llegas a esconderme a mi amado Jesús”. Después, mientras esto y otras cosas pensaba, mi sumo bien Jesús ha salido de dentro de aquella luz tan deslumbrante, y así lo he podido ver y me ha dicho:

(2) “Hija mía, tú estás sola Conmigo, y Yo estoy solo contigo, y como estás sola Conmigo Yo concentro en ti a todo Yo mismo, porque estando sola Conmigo te puedo llenar toda de Mí, no hay punto de ti donde no tome mi lugar, te transforme en Mí y como en naturaleza entre en ti la gracia extraordinaria. Cuando el alma está sola Conmigo Yo soy libre de hacer lo que quiero, me la gozo Yo solo y mi amor me hace hacer tanto con ella, que llego hasta la locura y hago tantas estratagemas amorosas, que si se pudiesen ver u oír por todas las criaturas, dirían: ‘Sólo Jesús sabe amar y puede amar en modo tan sorprendente, tan ingenioso y tan grande’. Yo hago con quien vive sola Conmigo, como podría hacer el sol, si pudiese concentrar toda su luz sobre de una planta, esta planta recibiría en sí toda la vida del sol y gozaría de todos sus efectos, mientras que las otras plantas reciben cada una un solo efecto, que basta a la naturaleza de su planta, en cambio la primera, como recibe toda la vida del sol, recibe al mismo tiempo todos los efectos que contiene la luz. Así hago Yo, concentro en el alma toda mi Vida y no hay cosa de Mí de que no la haga gozar, en cambio, quien no está solo Conmigo, como no puedo concentrar mi Vida, está sin luz, siente en sí el peso de las tinieblas, su ser está dividido en tantas partes por cuantas cosas tiene; así que si ama la tierra se siente dividida con la tierra, si ama a las criaturas, los placeres, las riquezas, se siente dividida como a pedazos, de modo que, quién la arrebata de una parte y quién de la otra, el pobre corazón vive entre ansias, temores y amargas desilusiones. Todo al contrario para quien vive sola Conmigo”.

(3) Después de esto estaba siguiendo mi giro en el Querer Divino, y habiendo llegado al Edén, estaba glorificando a mi Creador en el acto en que con su aliento omnipotente infundía la vida en el cuerpo de mi primer padre Adán, y mi siempre amable Jesús moviéndose en mi interior me ha dicho:

(4) “Hija, con qué orden y armonía fue creado el hombre. Adán fue creado por Nosotros rey de toda la Creación, y como rey tenía la supremacía sobre todas las cosas, y si no hubiese rechazado nuestro Fiat, poseyendo la unidad de Él, en toda su vida habría llenado con sus actos todas las cosas creadas; como rey y señor tenía el derecho de que cada cosa creada debía recibir su acción, debía ser investida por su luz, porque cada acción suya era un sol, uno más bello que el otro, así que él debía formar la corona a toda la Creación, no habría sido verdadero rey si no hubiese conocido todos sus dominios y no hubiese tenido el derecho de poner sus actos en todas las cosas creadas por Nosotros. Sucedía como cuando alguien es dueño de un terreno, el cual como patrón tiene el derecho de pasear dentro, de plantar flores, plantas, árboles, en suma todo lo que quiere. Así era Adán, con la potencia de nuestro Fiat Divino hacía lo que quería, se bilocaba en todas las cosas creadas, y si hablaba, si amaba, si adoraba y obraba, su voz resonaba en toda la Creación y era investida por el amor, por la adoración y obra de él, así que la Divinidad sentía el amor, la adoración, la obra de su primer hijo en todas sus obras. Ahora, todo el obrar de Adán habría permanecido en toda la Creación como el primer modelo para todos sus descendientes, los cuales habrían modelado todos sus actos a los reflejos de luz de los actos de Adán, que como primer padre habría dado en herencia a todos sus descendientes, los que no sólo habrían tenido su modelo, sino la posesión de sus mismos actos. ¿Cuál habría sido nuestra gloria y la suya, al ver el obrar de nuestro amado hijo, de nuestro precioso tesoro, parido por nuestro amor, fundido con nuestras obras? ¿Qué felicidad para él y para Nosotros? Ahora, si ésta era nuestra finalidad por la que fue creada toda la Creación y nuestro amado joyel, que es el hombre, ¿no es justo de que a pesar de que Adán comenzó y no terminó, es más, terminó en el dolor y en la confusión porque rechazó nuestro Querer Divino que le servía como acto primero y lo hacía obrar en las obras de su Creador, que efectuemos esta nuestra finalidad en sus descendientes? He aquí por qué te llamo en medio de mis obras en toda la Creación, para formar el modelo sobre el cual deben modelarse las otras criaturas para regresar en mi Fiat. Si tú supieras qué alegría siento cuando veo que tú, haciendo tuyo mi Querer Divino quieres animar la luz del sol a decirme que me amas y pedirme mi reino, a la rapidez del viento, al murmullo del mar, a la flor, al cielo extendido, hasta el canto del pequeño pajarillo, al ver que quieres dar tu voz a todos, animar a todos para decirme que me amas, me adoras y quieres el reino del Fiat Supremo, siento tal contento que me siento repetir las primeras alegrías, el primer amor de mi amado joyel, y me siento inclinado a poner todo a un lado, a olvidar todo, para hacer regresar el todo tal y como fue establecido por Nosotros. Por eso sé atenta hija mía, se trata de algo muy grande.

(5) Tú debes saber que el primer modelo en la Creación fue el Ente Supremo, en el cual el hombre debía modelar todos sus actos con su Creador, el segundo debía ser Adán, en el cual debían modelarse todos sus descendientes, pero como se sustrajo de mi Voluntad, faltando Ella, su unidad en él, le faltaron los pinceles, los colores y la materia prima para poder hacer los modelos a semejanza de su Creador. ¡Pobrecito! ¿Cómo podía formar los modelos con la misma forma divina, si no estaba más en posesión de aquella Voluntad que le suministraba habilidad y todo lo necesario que se requería para poder formar los mismos modelos de Dios? Rechazando mi Fiat Divino rechazó la potencia que todo puede y sabe hacer; sucedió de Adán como sucedería de ti si no tuvieras ni papel, ni pluma, ni tinta para escribir, si esto te faltara no serías capaz de escribir una sola palabra, así él, no fue más capaz de formar los modelos sobre el molde divino. El tercer modelo lo debe hacer quien debe hacer regresar el reino de mi Voluntad, por eso tus deberes son grandes, a tus modelos serán modelados todos aquellos de los otros, y por eso en todos tus actos haz que corra la Vida de mi Querer Divino, a fin de que te suministre todo lo necesario que se requiere, y así todo irá bien, y tu Jesús estará junto contigo para hacerte llevar a cabo bien sus modelos divinos”.

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audio de la lectura 23 -14






Diversos modos de fundirse en el Divino Querer. En la Divina Voluntad está el vacío de los actos humanos que se deben hacer en Ella.

17-42

Mayo 10, 1925

 Escribo sólo por obedecer y hago una mezcla de cosas pasadas y de cosas presentes. Muchas veces en mis escritos digo: 

“Me estaba fundiendo en el Santo Querer Divino”, pero no explico más. Ahora, obligada por la obediencia digo lo que me sucede en este fundirme. Mientras me fundo en Él, frente a mi mente se hace presente un vacío inmenso, todo de luz, en el cual no se encuentra hasta dónde llega la altura, ni dónde llega la profundidad, ni los confines a la derecha ni a la izquierda, ni enfrente ni atrás. En medio de esta inmensidad, en un punto altísimo me parece ver a la Divinidad, o bien las Tres Divinas Personas que me esperan, pero esto siempre mentalmente, y yo, no sé cómo, pero una pequeña niña sale de mí, pero soy yo misma, tal vez es la pequeña alma mía, pero es conmovedor ver a esta pequeña niña ponerse en camino en este vacío inmenso, toda sola, que camina tímida, de puntitas, con los ojos siempre dirigidos adonde ve a las Tres Divinas Personas, porque teme que si baja la mirada a ese vacío inmenso no sabe a qué punto irá a terminar. Toda su fuerza está en la mirada fija en lo alto, que siendo correspondida con la mirada de la Alteza Suprema, toma fuerzas en el camino. Ahora, cuando llega frente a Ellas, se postra con la cara al vacío para adorar a la Majestad Divina, pero una mano de las Divinas Personas levanta a la pequeña niña y Ellas le dicen:

 “Nuestra hija, la pequeña hija de nuestra Voluntad, ven en nuestros brazos”.

Y ella al oír esto se pone en fiesta y pone en fiesta a las Tres Divinas Personas, que esperan el desempeño de su oficio que le han confiado, y ella con una gracia propia de niña dice:

 “Vengo a adoraros, a bendeciros, a agradeceros por todos, vengo a atar a vuestro trono todas las voluntades humanas de todas las generaciones, desde el primero hasta el último hombre, a fin de que todos reconozcan vuestra Voluntad Suprema, la adoren, la amen y le den vida en sus almas. Majestad Suprema, en este vacío inmenso están todas las criaturas, y yo quiero tomarlas todas para ponerlas en vuestro Santo Querer, a fin de que todas regresen al principio del cual salieron, es decir, a vuestra Voluntad, por eso he venido en vuestros brazos paternos para traeros a todos vuestros hijos, mis hermanos, y atarlos todos con vuestra Voluntad, y yo a nombre de todos y por todos, quiero repararos y daros el homenaje y la gloria, como si todos hubieran hecho vuestra Santísima Voluntad. Pero ¡ah! os ruego que ya no haya más separación entre Voluntad Divina y humana, es una pequeña niña la que esto os pide, y a los pequeños yo sé que Vosotros no sabéis negar nada”.

 Pero quién puede decir todo, sería demasiado largo, además me faltan las palabras para expresar lo que digo frente a la Majestad Suprema, me parece que aquí en el bajo mundo no se usa el lenguaje de aquel vacío inmenso.

 Otras veces, mientras me fundo en el Querer Divino y aquel vacío inmenso se hace presente a mi mente, giro por todas las cosas creadas e imprimo en ellas un te amo para la Majestad Suprema, como si yo quisiera llenar toda la atmósfera de tantos ‘te amo’ para corresponder al Amor Supremo por tanto amor hacia las criaturas, es más, giro por cada pensamiento de criatura e imprimo en ellos mi ‘te amo’, por cada mirada y dejo en ellas mi ‘te amo’, por cada boca, y en cada palabra sello en ella mi ‘te amo’, por cada latido, obra y paso y los cubro con mi ‘te amo’ a mi Dios, desciendo hasta allá abajo, en el mar, en el fondo del océano, y en cada serpenteo de pez, en cada gota de agua, los quiero llenar de mi ‘te amo’. Después de que por todas partes, como si sembrara mi ‘te amo’, la pequeña niña va ante la Majestad Divina y como si quisiera darle una sorpresa dice:

 “Mi Creador y Padre mío, mi Jesús y mi eterno amor, mira, todas las cosas por parte de todas las criaturas os dicen que os aman, por todas partes está el ‘te amo’ para Vosotros, Cielo y tierra están llenos; ¿y Vosotros no concederéis a la pequeña niña que vuestra Voluntad descienda en medio de las criaturas, que se haga conocer, que haga paz con la voluntad humana, y tomando su justo dominio, su lugar de honor, ninguna criatura haga más su voluntad, sino siempre la Vuestra?”

 Otras veces, mientras me fundo en el Divino Querer, quiero dolerme de todas las ofensas hechas a mi Dios, y retomando mi giro en aquel vacío inmenso para encontrar todo el dolor que mi Jesús tuvo por todos los pecados, lo hago mío y giro por todos lados, en los lugares más recónditos y secretos, en los lugares públicos, sobre todos los actos humanos malos para dolerme por todas las ofensas y por cada pecado, siento que quisiera gritar a cada movimiento de la criatura: “Dolor, perdón”. Y para hacer que todos lo oigan lo imprimo en el rumor del trueno, a fin de que truene en todos los corazones: “Dolor por haber ofendido a mi Dios; perdón en el estallido del rayo; dolor en el silbido del viento; dolor, perdón en el tintineo de las campanas; dolor y perdón, en suma en todo”. Luego llevo a mi Dios el dolor de todos e imploro perdón por todos y digo: 

“Gran Dios, haced descender vuestra Voluntad a la tierra, a fin de que el pecado no tenga más lugar. Es la voluntad humana la que produce tantas ofensas que parece que inunda toda la tierra de pecados; vuestra Voluntad será la que destruya todos los males, por eso os pido que contentéis a la pequeña hija de vuestra Voluntad, que no quiere otra cosa que vuestra Voluntad sea conocida y amada y reine en todos los corazones”.

 Recuerdo que un día estaba fundiéndome en el Santo Querer Divino, y yo miraba el cielo que llovía a cántaros y sentía gusto al ver caer el agua a la tierra; y mi dulce Jesús moviéndose en mi interior, con amor y ternura indecibles me decía:

“Hija mía, en esas gotas de agua que ves descender del cielo está mi Voluntad, Ella corre rápidamente junto con el agua, va para quitar la sed a las criaturas, para descender en las vísceras humanas, en sus venas, para refrescarlas y constituirse vida de las criaturas y llevarles mi beso, mi amor; va para regar la tierra, para fecundarla y prepararles el alimento; va para tantas otras necesidades de ellas. Mi Voluntad quiere tener Vida en todas las cosas creadas para dar vida celestial y natural a todas las criaturas. Pero Ella, mientras va como en fiesta, llena de amor hacia todas, no recibe la adecuada correspondencia y queda como en ayunas por parte de las criaturas. Hija mía, tu voluntad fundida en la mía corre también en esa agua que llueve del cielo, corre junto dondequiera que Ella va, no la dejes sola y dale la correspondencia de tu amor, y por todos”.

 Pero mientras esto decía, mis ojos quedaban encantados, no los podía apartar de dentro del agua que llovía, mi voluntad corría junto, veía en aquella agua las manos de mi Jesús, multiplicadas en tantas, para llevar con sus manos el agua a todos. ¿Quién puede decir lo que sentía en mí? Lo puede decir sólo Jesús, que es el autor. ¿Pero quién puede decir los tantos modos de fundirme en su Santísimo Querer? Por ahora basta, si Jesús quiere que siga me dará las palabras y la gracia de decir más, y yo seguiré escribiendo.

Además de esto, decía a mi Jesús: “Dime amor mío, ¿qué cosa es este vacío que se presenta ante mi mente cuando me fundo en tu Santísima Voluntad? ¿Quién es esta niña que sale de mí y por qué siente una fuerza irresistible de ir ante tu trono para depositar sus pequeños actos en el regazo divino, como para hacerle fiesta?” Y mi dulce Jesús, todo bondad me ha dicho:

 “Hija mía, el vacío es mi Voluntad puesta a tu disposición, que debería llenarse de tantos actos por cuantos las criaturas hubieran hecho si hubiesen cumplido nuestra Voluntad. Este vacío inmenso que tú ves, que representa nuestra Voluntad, salió de nuestra Divinidad a bien de todos en la Creación para hacer feliz todo y a todos, por lo tanto era como consecuencia que todas las criaturas debían llenar este vacío con la correspondencia de sus actos y con la donación de su voluntad a su Creador, y no habiéndolo hecho se hace la ofensa más grave, por eso te llamamos a ti con misión especial, para que seamos resarcidos y correspondidos de lo que los demás nos debían, y esta es la causa por la cual primero te dispusimos con una larga cadena de gracias y después te preguntamos si querías hacer vida en nuestra Voluntad, y tú aceptaste con un ‘sí’, atando tu voluntad a nuestro trono sin quererla conocer más, porque voluntad humana y Divina no se reconcilian ni pueden vivir juntas; entonces, aquel ‘sí’, o sea tu voluntad, existe fuertemente atado a nuestro trono, he aquí por qué tu alma, como pequeña niña es atraída ante la Majestad Suprema, porque está tu querer delante a Nosotros, que como imán te atrae, y tú en vez de mirar tu voluntad te ocupas sólo de llevar a nuestro regazo todo lo que has podido hacer en nuestra Voluntad, y depositas en nuestro seno nuestra misma Voluntad como el homenaje más grande que a Nosotros nos conviene y la correspondencia más agradable a Nosotros. Entonces, el no tomar en cuenta a tu voluntad, y el solo Querer nuestro que vive en ti, nos pone en fiesta; tus pequeños actos hechos en nuestro Querer nos traen las alegrías de toda la Creación, así que parece que todo nos sonríe y nos hace fiesta; y al verte descender de nuestro trono sin ni siquiera mirar tu voluntad, llevándote la Nuestra, es para Nosotros la alegría más grande, por eso te digo siempre, sé atenta a nuestro Querer, porque en Él hay mucho qué hacer, y mientras más hagas, más fiesta nos darás y nuestro Querer se verterá a torrentes en ti y fuera de ti”.


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